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martes, 21 de febrero de 2012

Tipología del aficionado

A lo largo de mi vida como espectador del mundo en general y de la gente en particular (que comenté en este post) he desarrollado cierta habilidad para clasificar e intuir las distintas personalidades de cada individuo. Al hilo de la anterior entrada ahora voy a dar mi visión particular (propia y personal claro está) sobre los tipos de aficionados que existen en el deporte, ya sea fútbol, baloncesto, balonmano o fútbol-sala.

Aficionado radical agresivo

Este tipo de aficionado es, como el propio título indica, el más peligroso y violento. Utiliza el deporte como mero vehículo para canalizar su agresividad, escudándose en la masa con el resto que son como él, donde puede expresar su odio e intolerancia que en otros ámbitos le sería imposible. Suelen ser jóvenes en un amplio espectro desde la adolescencia (15-16,17 años) hasta la treintena. Más allá de esa edad solo quedan sus líderes que ya son conscientes de su agresividad y la utilizan para manipular a sus pupilos. Hoy el deporte, y en concreto el fútbol, es el sustituto de aquellas guerrillas que asolaban la Tierra en la lucha por los territorios vecinos, el problema está cuando ya no es mera sustitución sino el eco inmediato de esa violencia.

[caption id="" align="alignnone" width="768" caption="Violencia Ultra en Egipto"][/caption]

Aficionado gruñón

Para él todos los que no siguen su cuerda están en su contra de su equipo. Terriblemente susceptible, es habitual de los programas deportivos de radio y televisión de cuyos presentadores exige la confesión de su equipo favorito, casi siempre creyendo que conspira contra el suyo cuando en realidad la mayoría de las veces no hacen más que arrimar el ascua a la sardina que más les favorece en cada momento. Sufridores natos que se toman el deporte demasiado en serio quizás porque sin él su vida se le haría insoportable.

Aficionado fanático devoto 

Podríamos decir que es una variante del tipo anterior, como si diéramos una vuelta de tuerca de más. De alguna forma sustituyen cierta carencia afectiva que, en mayor o menor grado, suelen tener (aunque en realidad quién no tiene en mayor o menor grado esa carencia...) y hacen de su equipo el único valor importante en su vida. Suelen ser los tipos raros, los que siempre suelen salir en los zapping y en resúmenes deportivos para mostrarnos su rareza, su extrema pasión por el equipo de sus amores. Sería envidiable su actitud sino fuera porque igual que lloran de emoción y de alegría casi hasta el paroxismo también caen casi en depresión cuando los resultados van mal y su alegría anterior se torna en tragedia.

[caption id="" align="alignnone" width="244" caption="Descenso del Betis"][/caption]

Aficionado "estandar"

El ponderado. El que se alegra enormemente por las victorias y al que tan solo le disgustan ligeramente las derrotas. Son los que ocupan el grueso de la afición cuando todo viene de cara y los que abandonan cuando se tuercen. Para él es solo un juego, un divertimento que sirve de excusa para estar con amigos y tener siempre temas de conversación. Con matices claro está, pero creo que es el tipo de aficionado al que me adscribiría.

Aficionado Puntual

El que solo es aficionado cuando ocurre un gran evento deportivo como las olimpiadas, o una Eurocopa o un Mundial de fútbol. Animan incluso más que los habituales pues se sienten como parte de un espectáculo que no es solo deportivo sino un acto social en el que todos participamos. Aparecen, claro está, con la selección española pues simboliza a todo un grupo del que, como ya he dicho, formamos parte.



El no Aficionado

Cuando toda una ciudad o incluso todo un país está encerrado en bares o o salones de la casa, él se va al cine o al teatro o a cualquier otro lugar donde no se hable ni escuche nada del evento deportivo. Están fuera de ese mundo y no logran desentrañar el por qué de tanto entusiasmo ante algo tan aburrido.

 

Pues creo que ya está. Espero que haya gustado este pequeño análisis personal y totalmente transferible y del que seguro se podrían sacar muchos más tipos. ¿Alguien se anima a dar alguno(s) más?

lunes, 20 de febrero de 2012

Cosas de fútbol

Cuando era todavía un canijo de seis o siete años mi padre me hizo socio del Real Madrid. Todos los domingos iba con él a ver los partidos del equipo de la ciudad, a un campo de tierra apenas delimitado por una especie de arcos de metal que poco o nada aislaban del campo. Allí más que a ver el partido, iba por no quedarme en casa solo y salir un poco a tomar el sol. Mis recuerdos de esos domingos son los hormigueros que lograba descubrir, los juegos con palos y piedras y, alguna vez, el griterío al marcar un gol y mi giro de cabeza para observar ya el balón al fondo de la red. Pero como tenía muy pocos amigos seguía yendo cada domingo al partido de fútbol. De ahí a los domingos por la tarde a ver el fútbol en grande había solo un paso. Pero salvo momentos puntuales no recuerdo con agrado aquellos domingos. Incluso a veces me rebelaba y exigía mi opción de quedarme en casa. Solo con el paso del tiempo he podido comprobar que gracias al fútbol logré acercarme a mi padre como nunca lo hubiera hecho por cualquier otro cauce.


Aunque claro, el poso me quedó de forma irremediable y casi instintivamente asociaba el Real Madrid a mi padre y a mi familia. Porque, como él, toda mi familia participaba de ese sentir. Y me refiero a mis abuelos y a mis tíos, a mis primos. Decir que eras del equipo contrario era casi convertirte en la oveja negra. Por supuesto no te iban a dejar de invitar a comuniones ni a desterrarte a algún país lejano pero era un ir contracorriente que salvo algún rebelde (más por el mismo sentido de rebeldía que porque le gustara más o menos el fútbol). Y precisamente era ese sentimiento no de rebeldía sino de pertenencia a un grupo lo que me aferró aún más al equipo blanco. Y sufría por verle perder. A veces demasiado. Por suerte en mi infancia la quinta del buitre campaba a sus anchas y, el ahora invencible y casi excelso Barcelona, pasaba sin pena ni gloria por los campos.

Con los años aprendí a relativizar los resultados y practiqué una máxima que hasta el día de hoy me ha venido francamente bien:

Alégrate hasta la locura cuando gana tu equipo; mantente indiferente ante la derrota.

[caption id="" align="alignnone" width="199" caption=""El buitre""][/caption]

Y mañana, la segunda parte: Tipologías del aficionado